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Será de los romanos de los primeros que tenemos pruebas fidedignas de su estancia en el lugar, como atestigua la existencia de una fuente con un brocal romano (de la que hoy sólo quedan fotografías); si a esto le sumamos que está situada en una llanura libre, bien ventilada, con un buen clima (es decir con buenas condiciones para la habitabilidad, como era gusto de los romanos), bien pudiera haber tenido La Fuente el comienzo de su historia en la época romana.
Lo cierto es que el germen de al actual población de La Fuente debió surgir gracias a un cúmulo de circunstancias bastante singulares que se comenzaron a dar en la Edad Media, cuando la zona es definitivamente reconquistada a los musulmanes por los reyes cristianos, quedando el lugar fuera de las foces de Salamanca, Ciudad Rodrigo, Ledesma y Tejeda; y fuera también de los intereses de la nobleza que prefería hacerse con las riberas de los ríos ricas en pastos... si a esto le sumamos que en el lugar, como ya hemos mencionado, existía una fuente y por allí pasaban las cañadas de la trashumancia del ganado lanar que se llegó a convertir en la clave de la economía de Castilla durante varios siglos, no es difícil intuir la propicia situación del lugar para el asentamiento humano, como así ocurrió, poco a poco, en el lugar donde aprovechaban los grandes rebaños ganaderos para hacer un alto en el camino y descansar; de lo que ya hay variada documentación al respecto en especial a partir de siglo XVI.
Y así, fue creciendo hasta alcanzar ya una determinada categoría entre los pueblos de la provincia, contando hacia el año 1850 con 115 vecinos y 415 almas. Un siglo más tarde ya se acercaba a los 1900 habitantes , y es que con la aparición y la importancia de los medios de comunicación modernos, como el ferrocarril y las carreteras, La Fuente será nuevamente favorecida, al convertirse en un importante nudo o cruce natural de vías en pleno corazón de la provincia, vías como la N. 620, y el ferrocarril, del que hoy sólo pervive la línea París-Lisboa, al haberse cerrado en 1985 definitiva y lamentablemente la línea que llegaba hasta Oporto.
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Lo cierto es que hoy en día, La Fuente de San Esteban enclavado en la llanura del campo charro, entre el Yeltes y el Huebra, en tierra de cereal y de dehesas con importantes explotaciones tradicionales de ganado bravo, es sin lugar a dudas unos de los municipios de mayor relevancia de la provincia de Salamanca. A esto hay que unirle el acondicionamiento de instalaciones en el Cruce como la plaza de toros... que sirven de lugar de encuentro y celebraciones taurinas y populares para las gentes del pueblo, así como de hospedaje y restaurantes dignos de satisfacer también al forastero con los buenos productos de la tierra.
Para cerrar este apartado, valga como homenaje a esta tierra ganadera recordar los versos que le inspiró en cierta ocasión a Gabriel y Galán:
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"Tiene un viejo caballote,/de gigantesca armadura,/
buen correr, mala andadura,/largo pienso y alto trote./
Tiene dos perros de presa/ de ancha boca bien dentada,/
Por si una res empicada/ se desmanda en la dehesa./
Clavado en la dura silla de su viejo caballote,/se va a Extremadura al trote,/
Y al trote torna a Castilla./ Y toma allá montaneras,/
Y arrienda aquí espigaderos,/ y busca allá invernaderos,/
Y goza aquí primaveras,/ y viene y va con ganado,/
Y vende y vuelve a arrendar/ y paga y vuelve a criar/
Y siempre está atareado".
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Este templo ha sufrido remodelaciones importantes en el último siglo que hacen del edificio algo bastante diferente a lo arriba descrito. En 1.947 se convirtió la planta de cruz latina en rectangular al añadirle dos naves laterales con remodelación de cúpula y techumbre. Hoy quedan, la capilla del altar mayor y el frontal con torre de espadaña en piedra, de la antigua edificación.
Por los años 90 se remodeló todo el tejado. En las importantes obras realizadas a partir del año 2.000 (sustitución de piso de madera plagado de termitas, por piedra pulida, zócalos en granito, instalación eléctrica nueva, calefacción-aire acondicionado, pintura, etc.) hemos encontrado, enterrados dentro del Templo, la base de la Pila Bautismal (románica) y tres grandes trozos de columnas en piedra labrada y pintada que corroboran la descripción antes citada.
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Fuente: BECERRA DE BECERRA, E. Hazañas de unos lanceros. Ediciones de la Diputación provincial de Salamanca.
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