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El
nombre de este pueblo viene de la preposición latina ab, y
husejo, término utilizado para denominar en diminutivo un palo
delgado y largo.
Este término también se utilizaba antiguamente para nombrar un
roble nuevo o joven, especie que poco a poco se ha ido perdiendo
en su término municipal.
Abusejo, pueblo que dista de la capital, 62 kilómetros, situado
en la comarca del Campo de Salamanca, o Campo Charro, limita al
norte con Cabrillas y San Muñoz, al sur con Tamames, al oeste
con Sepulcro Hilario y al este con La Sagrada. Su superficie es
de 23 kilómetros cuadrados, y se encuentra a una altitud de 845
metros sobre el nivel del mar. Pertenece al partido Judicial de
Salamanca y a la Diócesis de Ciudad Rodrigo.
Son 250 los habitantes censados, y como la mayoría de los
pueblos, la población joven es más bien escasa, el setenta por
ciento son jubilados, son ocho los niños que reciben su educación
en las escuelas del pueblo, y 37 los jóvenes menores de
veinticuatro años.
Hace algo más de cincuenta años eran más de ochocientos sus
habitantes, algo que puede apreciarse al recorrer el pueblo, que
cuenta con un amplio casco urbano. Muchas de las casas se
encuentran cerradas durante el año y se abren en la temporada
estival con la vuelta a la localidad de los hijos del pueblo
para pasar las vacaciones, multiplicándose la población en
estos periodos.
Los montes de encina rodean el término municipal, una amplia
llanura entre Cabrillas, Sepulcro Hilario, Tamames y varias
alquerías. La carretera que une Fermoselle y Sequeros,
atraviesa el pueblo. Y es el río Valhondo el que da frescura,
aunque no todo el año lleva agua. De su cauce se obtienen
materiales utilizados para la pavimentación de caminos.
El clima es el propio de las llanuras salmantinas y de las
producciones de cereales obtenidas de sus fértiles tierras,
destaca la de trigo. También la de bellotas de encina con la
que se ceban los cerdos ibéricos, así como los pastos para el
ganado lanar, caprino y vacuno, estos últimos cada día más
escasos. Son la agricultura con la ganadería y la construcción
las principales actividades que impulsan el motor económico de
este municipio.
En otros tiempos sus vecinos se dedicaban a la elaboración de
quesos, obleas y barquillos y al carbón y la leña que se
transportaba a diferentes puntos de la provincia.
La abundancia de agua en la zona, para el abastecimiento y el
ganado supusieron un cambio en la actividad económica de este
municipio, abandonando algunos de los antiguos oficios.
La iglesia parroquial se construyó bajo la abdicación de
Nuestra Señora de la Asunción, y su reconstrucción se acometió
en 1964.
Las fiestas más celebradas del año son las de San Sebastián y
los Santos Mártires en enero y el primer domingo de mayo, con
San José Obrero, ambas se trasladan al fin de semana para
facilitar la asistencia de público.
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