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La restauración de seis de las siete cruces de la Vía del
Calvario, el mismo día que 75 años antes eran profanadas por
quienes se hacían llamar defensores de la República, no deja de
ser una mera coincidencia, una de esas casualidades que hace
pensar a cualquiera y que deja abiertas varias preguntas a los
habitantes de Mieza, un pueblo tranquilo de Las Arribes donde
todos saben lo del vecino aunque quieran aparentar lo contrario.
Miguel Corral Lo cierto es que esta historia en manos de
fetichistas o supersticiosos, aspectos ambos que siempre se
dieron entre la población arribeña, daría casi para un Cuarto
Milenio con la Santa Comparsa incluida, porque nadie podría
imaginar que un dos de abril de 2007, setenta y cinco años
después de aquella oscura noche de 1932, las cruces del Calvario
que marcan el camino al cementerio de Mieza volviesen a tener
sus brazos. Corrían malos tiempos para iglesias y conventos, se
trataba de años convulsos en los que la sinrazón del hombre
volvía hacer acto de presencia, tiempos que apenas hoy nadie
recuerda en Mieza porque si aún existen muy pocos que los
vivieron, su memoria ha preferido dejarlos en el olvido.
Según narra el acta de la Corporación municipal reunida en
sesión el tres de abril de 1932, «el párroco del municipio
participa a la Corporación municipal el salvaje hecho ocurrido
en la noche del primero de los corrientes, amanecientes para el
día 2, que aprovechando la oscuridad de la misma han destrozado
siete cruces de piedra que para conmemorar la vía dolorosa del
Calvario fueron levantadas en la vía pública por la piedad de
los antepasados». Al contrario que su restauración, el derribo
de estas cruces unos días antes de la Semana Santa, nada tenía
que ver en 1932 con la casualidad o la gamberrada de unos
forasteros.
Según el actual alcalde, Julio Fernández, «hace más de un año
surgió la posibilidad de restaurar las seis cruces que quedaban
porque otra ya había sido colocada antes en otro lugar, y
convenimos con la Junta en que se encargasen de estas obras como
una actuación dentro del Parque Natural», obras que comenzó la
empresa Tragsa el pasado día 2, lo que motivó la investigación
del suceso por parte del alcalde, «mirando las actas comprobamos
que en la madrugada de esa día habían sido derruidas».
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