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FERVOR MARIANO EN LA FIESTA DEL AMPARO
Este año se ha celebrado la 325 Festividad de la Virgen del
Amparo como referencia de una tradición antigua que mantiene
toda su esencia y espíritu religioso inalterable bajo la atenta
supervisión de sus 52 Cofrades que la convierten en la Fiesta
Mariana de más calado religioso y una de las mas importantes de
la comarca.
a.. La popular fiesta se remonta a 1679 al
ser autorizada por el Papa Inocencio XI
b..
Devoción de los fieles por la talla de madera, rescatada a
orillas del río Duero
CARMEN ENCINAS
El Rosario de la Aurora, celebrado a las seis de la mañana, fue
el primer acto religioso con el que los 52 miembros de la Cofradía
de La Virgen del Amparo y los vecinos de la localidad de Mieza
honraron ayer a su patrona. Debido a la gran devoción que
sienten los vecinos por esta imagen son muchas las personas que
se trasladan desde diferentes puntos hasta la localidad para
participar en esta celebración. El mayordomo saliente Claudio
Paco Hernández fue el encargado de ofrecer el convite al resto
de cofrades tras la celebración de la eucaristía y de la
procesión por las calles del pueblo. El convite, según mandan
los estatutos originales de la cofradía, fundada en el año
1669, ha de estar compuesto de siete clases diferentes de
dulces, entre los que destacan los repelaos de almendras de la
localidad, y ofrecer a cada cofrade cierta cantidad de vino.
Cuantía que se modificó a finales del siglo XIX debido a que
debía ser exagerada y en la actualidad también se estudia
modificar los estatutos para que las mujeres puedan formar parte
de la cofradía. La celebración del Santo Rosario por la tarde
en el que los niños de la localidad recitaron poesías a la
Virgen y el tradicional cambio de varas al mayordomo entrante
Eduardo Holgado García cerraron los actos. Tras la celebración
del Rosario le tocó el turno al mayordomo entrante convidar a
todos los cofrades, de nuevo con la misma cantidad de dulces y
de vino. La imagen de madera de la Virgen del Amparo se encontró
en un remanso del Duero en el año 1665 y permaneció durante
cuatro años prácticamente en el olvido hasta que un párroco
hijo de la localidad, Marcos Lorenzo, dio los pasos necesarios
para que la Iglesia autorizara la celebración de la fiesta. En
el año 1679 los esfuerzos realizados por el sacerdote dieron
sus frutos y una Bula Papal de Inocencio XI la autorizó. Desde
entonces, cada año los vecinos y cofrades de Mieza continúan
celebrando el domingo de la Trinidad, es decir el anterior al
Corpus, la fiesta de la Virgen del Amparo con el mismo fervor
que el de ayer.
EL
ADELANTO - Realizado por MARCE
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