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Un pueblo que a pesar de su marginalidad geográfica, supo romper con su aislamiento y
abrirse al exterior, con afán y visión comercializadora más bien propia de beneficios. Un pueblo
que sufrió los avatares y el expolio de los franceses en nuestra guerra de Independencia. Un
pueblo de mentalidad abierta y liberal, como se deduce de la lectura y aprobación en la plaza,
de la primera Constitución Española en 1812. Un pueblo que siempre contribuyó
económicamente con creces, en la ejecución de vías, caminos y calzadas reales del Condado
de Ledesma, obras fuera de su propio concejo: Puente de Robledino (en el actual río
Uces), puente de Ledesma, etc. Un pueblo con un marcado sentido religioso y mariano, con una gran
devoción tanto a la Virgen del Árbol, como a Santa Marina de la Verde.
Las siguientes citas, son un poco el testigo y evidencia de
la vida diaria y cotidiana de parte de su historia y que en la
actualidad son reflejo de su arraigado tipismo folclórico - religioso -
costumbrista, en uno de los pueblos más auténtico de La Ribera.
El catastro del Marqués de la Ensenada, documento del siglo XVIII,
contiene información sobre Mieza en seis de sus tomos, que hacen una
radiografía
extensa de la vida y costumbres de la época: lista de vecinos y sus profesiones, casas, tierras, ganados, viñas, lagares, molinos, etc.
Reproducimos aquí textualmente un fragmento sobre las distintas preguntas que se hacen sobre el lugar:
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“A la primera pregunta respondieron que esta población se llama el lugar de
Mieza. A la segunda respondieron que este dicho lugar es señorío Jurisdicción de la villa de
Ledesma uno de sus agregados y pertenecientes a su Condado como tal es propio y
perteneciente al Excelentísimo Señor Duque de Alburquerque, Marqués de Cuéllar,
Conde y Señor de Ledesma, y con el dominio que en él tiene pagan a dicho señor por
su administrador que lo es Don José de Cáceres y Verlanga regidor de
la dicha villa el pedido que llaman que importa setenta y cinco ocho reales y seis
maravedíes de vellón. A la tercera respondieron que el término de este lugar ocupa de levante a poniente
legua y media y del norte al sur a mediodía, tres cuartos de legua, y de
circunferencia, cinco leguas poco más o menos, su figura es como la del margen: sus
confrontaciones al levante con el término de Aldea de Avila y la Zarza sirviendo de
mojonera el Arroyo del Pinal que divide la Aldea de Avila y la parte de la Zarza.
Tiene también por mojones diferentes cruces impresas a fuerza de martillo en las
peñas y viñas; poniente con término de la villa de Vilvestre, sirve de mojonera unos riscos en los que se hallan impresas otras cruces
a fuerza de martillo, norte con el río Duero el que divide el Reino de España de el de
Portugal, y mediodía con con término del lugar de Cerezal de Peña Horcada, y dicha
villa de Vilvestre; su mojonera es una piedra clavada y encima una cruz hecha a golpe
de martillo la que divide el término, y en otras peñas, diferentes cruces...”
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