Mieza a


   TIEMPOS DIFÍCILES 
                         EL ROBO DE LA ACEITUNA (año 1840)

 

El siguiente relato está extraído del libro de actas y juicios de conciliación del año 1839 del Ayuntamiento de Mieza. El lector podrá observar a lo largo del mismo, que Mieza perteneció por poco tiempo al Partido Judicial de Lumbrales, además de costumbres, tradiciones y habla de la Ribera, así como las dificultades y calamidades que tenía que enfrentar diariamente la gente de La Ribera, para seguir sobreviviendo en una época, posiblemente, de las más duras del siglo XIX. Recordemos que por estos mismos años Mieza fue azotada de manera muy severa por el Cólera Muerbo, hasta tal punto que su nuevo cementerio se quedó pequeño en pocos años. 


   En el pueblo de Mieza partido de Lumbrales en los cinco dias del mes de noviembre de milochocientos cuarenta: Reunidos en la Casa Consistorial de este dicho pueblo, los señores Juan Pérez y Arroyo, Alcalde Constitucional, Domingo Lorenzo, Jose Garcia, Fermin Sánchez y Jose Carretero Regidores, Jose Hernandez y Perez Procurador Sindico y todos los individuos del Ayuntamiento Constitucional de este dicho pueblo, por ante mi el Secretario de dicho Ayuntamiento dijeron: Que el día primero del corriente mes y hora de las ocho pa las nuebe de la noche, los dichos regidores Sanchez y Carretero por indicios y sospechas que tenían y en cumplimiento de su obligación se pusieron de obserbación sobre la fuente de este pueblo y apoco rato de estar alli llegaron los mozos Lino Sanchez, Vicente García, Sebastian Martin y Manuel Perez, todos de esta vecindad los cuales venian de los olibares y trahian un costaly en el sobre tres arrobas de aceytuna poco mas o menos; y conociendo los dichos Regidores por las noticias que habian adquirido por la tarde, que dicha aceytuna devia de ser robada, le hecharon mano y se la cogieron al Sebastian que hera el que por entonces la traia a cuestas, el cual luego que se vio libre del costal echo a correr y habiendoles puesto en clase retenidos en la Carcel Nacional de este pueblo y tomando las noticias que son consiguientes para haberiguar el echo de la berdad y poder castigar a los que resultan complices en el atentado del robo de dicha aceytuna, en su consecuencia el Ayuntamiento, enterado de lo espuesto por dos Regidores y por lo manifestado por Pablo Garcia de esta vecindad, de todo lo cual resulta que el día primero del corriente mes por la tarde obserbaron los dichos regidores que Miguel Vicente, de esta vecindad le dio dinero a los dichos mozos a cuenta de aceytuna y que habiendole reprendido los dichos regidores al Miguel Vicente, diciendole que hacia mal pues no debia de dar dinero por aceytuna a ningun hijo de familia pues tenian que hirla arobar a los olibares de otros vecinos para bendersela a el y que todo esto no se le ocultaba a ellos... lo que por ultimo respondio despues de un largo debate que él si la compraba la pagaba. En vista de esto el Ayuntamiento examino a los cuatro referidos mozos haciendolo uno por separadamente y de todo ello resulto: Que del dia primero por la tarde le dijo el dicho Miguel Vicente a los mozos Sebastian Martin y Manuel Perez, que si querian traer aceytuna que él se la compraba toda la que trajeran aunque fuera hasta treinta arrobas, fuera negra o blanca pues el precio lo haria, y que si querian que desde luego le daba el dinero si lo querian, adbirtiendoles que cuando trajeran la aceytuna que no fuesen derecho a su casa y si por casualidad no estaba en casa, que lo fuese uno allamar a casa de su tio que alli estaria; con estas instruciones se animaron los dos mozos y le dijeron que bien, que le diese algun dinero y que trahirian aceytuna, en efecto el dicho Miguel Vicente dio dos monedas de diez quartos y medio cada una, las cojieron habiendolas hido a cambiar a diferentes partes nadie selas quiso cambiar por estas muy borradas y se las debolbieron al dicho Miguel y este le dijo, pues de aqui a un poco bajo yo hacia la plaza y hos dare quartos que no los tengo aqui, con efecto asi se berifico, dandole el Miguel dos reales en quartos. Ensegida el dicho Sebastian y Manuel le refirieron el trato a los dichos Lino Sanchez y Vicente Garcia lo que habian tratado con dicho Miguel, y que si ellos querian hir tambien que partirian, a lo que enterados de todo se combinieron en hir juntos a los olibares, lo que asi berificaron bajando a ellos despues de tocado a las Oraciones. Habiendo cogido en una oliba de Don Jose Maria de Mariana sombrero y medio de aceytunas que seran sobre cinco a seis libras de una oliba de Jacinto Sanchez dos sombreros y de una oliba de Enrique Beral la restante aceytuna que seran sobre dos arrobas y media poco mas o menos. 
   En vista de todo lo arriba relacionado, el Ayuntamiento acordó que para correcion de los dichos cuatro mozos y escarmiento de los demas le sirba de pena los dias que han sufrido de arresto y hademas se le impone la multa de dos ducados cada uno y la mitad de los derechos de las Diligencias practicadas con este objeto y al referido Miguel Vicente se le impone la multa de cuatro ducados y la mitad de los derechos de la practica de estas diligencias; cuya multa impuesta es para pagar el ramo de penas de Camara por el Encavezamiento que este pueblo tiene con la Hacienda nacional conforme a la circular de la junta provincial de gobierno de esta provincia, y se le apercive saviamente a los cuatro mozos y a Miguel Vicente que si en lo subcesibo bolbiesen a incurrir en semejante delito se le formara la correspondiente causa y se dara parte al tribunal del partido para que sean castigados con arreglo a la ley, y habiendo sido citados a la Casa del Ayuntamiento los padres de dichos mozos y el referido Miguel Vicente y sacados de la carcel Nacional los mozos y conducidos a la casa del Ayuntamiento se les hizo saber a unos y otros todo el contenido de estas diligencias, y para que todo conste lo pongo por diligencia que firman de todos los referidos y señores del Ayuntamiento los que saben e yo el Secretario que certifica.

 
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