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Aquí
se
da
la
circunstancia
de
que,
a
pesar
de
ser
un
pueblo
pequeño
y
de
los
más
arrinconados
y
escondidos
en
el
mismo
borde
de
los
escabrosos
arribes
del
Duero,
no
nos
ofrece
el
cuadro
de
atraso
y
dialectalismo
que
aparentemente
debiera
de
presentarnos,
ni
siquiera
entre
las
generaciones
viejas,
muchos
de
cuyos
miembros
hablan
mejor
que
los
jóvenes,
y
es
que,
extraordinariamente
laborioso
y
negociante
el
miezuco,
se
ha
dedicado
a
la
arriería,
para
vender
por
esos
mundos
de
Dios
lo
que
sacan
a
fuerza
de
trabajo
de
su
pedregoso
y
pobre
terreno.
Por
eso
hay
bastante
diferencia,
en
lo
que
se
refiere
al
habla,
entre
los
que
han
andado
toda
su
vida
recorriendo
los
caminos
de
España
y
los
que
no
han
salido
del
pueblo,
que
son
los
menos.
Los
más
viejos
de
estos
últimos
tienen,
como
era
de
esperar,
un
lenguaje
de
lo
más
dialectal
y
arcaico
de
toda
la
Ribera;
pero,
como
hemos
dicho,
son
pocos
y
casi
todos
rústicos
o
analfabetos.
Los
jóvenes,
en
general,
hablan
como
los
de
los
pueblos
más
dialectales,
bastante
peor
la
mayoría
que
muchos
de
los
viejos,
de
los
antiguos
arrieros,
pero
han
perdido
ya
bastantes
dialectalismos
que
todavía
conservan
los
rústicos.
Existen
grados
intermedios
de
cerrazón
de
-o,
-e
finales;
una
cerrazón
más
acentuada
que
la
de
los
pueblos
de
la
Ribera
Sur,
pero
menos
que
la
del
Norte,
propia
de
los
rústicos
poco
instruidos
y
de
los
que
nunca
han
salido
del
pueblo;
el
resto
tiene
grados
más
abiertos,
y
unas
cuantas
generaciones,
las
que
comprenden
las
quintas
de
1927
a
1941,
que
han
hecho
la
guerra,
casi
no
cierran
ya
nada,
cosa
parecida
a
lo
que
les
pasa
con
los
restantes
fenómenos
dialectales.
El
trueque
rl,
rn
>
lr,
nr,
es
bastante
frecuente:
chalrar,
bolra,
etc.
El
tratamiento
dialectal
de
l,
r,
en
grupos
consonánticos,
es
corriente
en
los
incultos
y
viejos
pero
casi
desconocido
en
los
jóvenes.
La
aspiración
de
x
y
de
F-
inicial
es
un
poco
más
leve
que
en
Vil.,
pero
más
acentuada
que
en
todos
los
demás
pueblos.
Varía
con
predominio
de
las
sonoras
en
posición
intervocálica
y
las
sordas
en
posición
inicial
absoluta.
La
-s-
intervocálica
por
fonética
sintáctica
se
aspira,
y
lo
mismo
pasa
con
la
-s
preconsonántica
que
se
aspira
o
pierde,
reforzándose
al
mismo
tiempo
la
articulación
de
la
consonante
siguiente.
Alternando
con
el
castellano
(Vd.,
Vds.)
es
frecuente
el
tratamiento
de
2ª
pers.
pl.
con
VOS
expreso
o
tácito.
Los
verbos
en
-ear
cambian
siempre
en
-iar,
retrotrayendo
el
acento
en
las
formas
fuertes.
La
-r
final
de
infinitivo
se
pierde
en
contacto
con
enclíticos.
Apócope
sencilla
de
pers.
EL
pres.
ind.:
conoz,
merez,
sal,
vien,
etc.
Perfectos
analógicos
en
todas
las
personas,
menos
en
la
pers.
ELLOS.
Estos
tres
últimos
rasgos
dialectales
son
corrientes
en
toda
la
población
de
Mieza,
hasta
en
los
niños
de
la
escuela.
Vocabulario:
Codi,
paderón,
sanhar,
abarcarse,
trucar,
malvar,
solihar,
estrúpiu,
etc |