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| Canción de la Aceituna | ||
Apañando aceituna se hacen las bodas el que no va a aceituna no se enamora. A apañar aceituna Apañar aceituna Para ir a aceituna |
Para ir a aceituna llevan merienda llevan pan y cebolla y morcilla fresca. Para beber ya llevan “Pa” ganar siete perras Las mocitas de Mieza |
El olivo y el hombre son pareados “cuanti” más hojarasca fruto más vano. Mujeres y aceitunas
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Las aceitunas de Mieza eran famosas. Se voceaban en toda la provincia
de Salamanca y más allá.
Aceitunas negras, carnosas, aderezadas con tomillo salsero, ceniza, ajo y cáscara de naranja.
Esta canción fue recogida, aunque no en su totalidad, a principios de siglo, por don Dámaso Ledesma,
organista de la Catedral de Salamanca, que obtuvo el premio de la Real Academia de Bellas Artes de
San Fernando por su colección de Cantos Populares Salmantinos.
| La Salve de los frailes de "La Verde" |
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Transfigurados y transportados a otra dimensión, permanecieron arrobados oyendo el canto, perdiendo totalmente la noción del tiempo. Cuando volvieron en sí mismos, se levantaron de la peña en que habían estado sentados y sus orondas posaderas habían formado un hueco en ella. Subieron hasta “la Peña de la Salve” y se admiraron de no ver nada, de no oír a nadie, si se exceptúa el robusto y alto ciprés que vigilaba el cementerio. Regresaron al convento y no encontraron a ninguno de los suyos, aunque la huerta estaba cultivada. Los tres frailes no duraron en vida mucho tiempo. Se dieron sepultura entre ellos en el viejo cementerio del convento y el último pidió al hortelano que le enterrara donde los demás. Así es como con ellos terminó la existencia del convento-cárcel de “La Verde”. |